Pisterin urban
Pisterin urban maneja su auto en las calles de la ciudad como si estuviera en una pista de carreras. Se transporta a alta velocidad. Los fierros le producen excitación. Si tiene oportunidad acelera mucho. Dialoga bocina con bocina. Cuando lleva a alguien en su auto, hay que sostenerse de algún mango y abrochar muy bien los cinturones de seguridad pues su trajinar es vertiginoso. Es impaciente con los semáforos. Si se compra una camioneta se enardece más y más. Hace diversas acciones con su cuerpo mientras espera los semáforos, por ejemplo sacarse los mocos. Tiene un taxi adornado con estampitas, flores de plástico y un rosario colgado del espejito retrovisor. Hay un contraste entre su santidad y sus dichos pues grita cosas feroces, sentencias duras y palabrotas. Si Pisterin urban nos lleva y estamos con cierto apuro, en ese momento, no cuestionamos su andar agitado
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